¡Oh, qué gusto de volverte a ver, saludarte y saber que estás bien... Es la canción con la que los matamorenses recibirán a Rigo Tovar en este Día de Muertos y en su museo le han preparado un altar lleno de sabor, música y catrinas.
El Museo de Rigo Tovar, que se encuentra en Matamoros a menos de un kilómetro de su tan cantando Río Bravo, instaló un altar que va de la mano con una exposición de más de 50 catrinas, dentro del Festival de la Huesuda 2022, organizado por este Municipio.
Este museo que antes de la pandemia recibía a 26 mil visitantes por año, el director, Samuel Savariego Bello, explicó que para la colación de este altar se contó con la colaboración de la familia Cavazos Trujillo que prestó su colección de catrinas.
“Seguramente a Rigo le hubiera gustado, él era un hombre alegre, que quería profundamente a México”, dijo a EL SOL DE TAMPICO.
Informó que la presentación oficial de este altar se realizará el próximo primero de noviembre donde esperan que, tras el confinamiento de la pandemia, los fans de Rigo puedan regresar a este lugar.
“Aquí en Matamoros hemos tenido el gusto por la música tropical, todos conocemos a Rigo, él es la identidad de Matamoros”, apuntó.
¿Qué le gustaba comer a Rigo Tovar?
Pese a que Rigo Tovar tenía doble nacionalidad, puesto que su madre era norteamericana, el amor de "El Sirenito" por México y por ende, Matamoros es incuestionable, lo mismo ocurría con las tradiciones y la comida.
“A Rigo le gustaba el Cabrito, los chiles rellenos; se le podía ver comiendo en restaurantes como Drive Inn o Los Portales, de beber le gustaba el tequila y el whisky”, recordó Julio Rubio, director de la revisa Vertical de Matamoros.
Recordó que incluso antes de ser hospitalizado, ya casi al final de su vida -27 de marzo del 2005- Rigo había comido birria.
Suscríbete a la edición digital de El Sol de Tampico aquí
“Dicen que de lo último que comió fue una birria, Rigo era alegre, le gustaba y disfrutaba de nuestra comida”, recordó Rubio amigo de la familia del ídolo de Matamoros y que ha sido uno de los fundadores de este museo, donde ya esperan a Rigo con su altar.